CAPITULO 2
Durante la prepa nunca fui popular, tenía 18 años, mis compañeros en ocasiones me molestaban al no querer jugar futbol con ellos, prefería ir a la biblioteca y leer todos los libros que existían ahí.
El único amigo que tuve se llamo León, el me defendía de las agresiones de los demás alumnos, me decía ”vamos Ayax, no les hagas caso, ¡vamos a jugar billar!”.
León era una persona agradable, no era muy listo y siempre dejaba sus tareas para el ultimo momento, era un chico con mucha suerte, era simpático y había muchas chicas que lo pretendían, su padre era un hombre de negocios y tenia muy altos ingresos.
-¿Te gustaría que te presente a una amiga? Mi novia va en una escuela de mujeres, saldremos esta tarde y llevara a una de sus amigas, ¡espero puedas ir!
-¡vale!- respondí
Así conocí a Ana, pasábamos mucho tiempo los tres juntos, a veces cuando León se paraba y nos dejaba solos, simplemente nos callábamos, no teníamos nada de que platicar, y en cuanto aparecía el se reanudaba la conversación. Ana hablaba muy poco y yo prefería escuchar, a hablar.
Ana era una chica muy cariñosa con León, siempre mostraba una sonrisa hacia el, era atenta y se notaba que disfrutaba la presencia de León en cualquier momento, sin embargo marcaba un semblante serio al estar con otra persona o conmigo, no se sentía cómoda y lo reflejaba con su mirada. León era de igual forma hacia ella, cariñoso y muy atento, cuando existía un momento de silencio entre los tres León contaba un chiste o platicaba alguna anécdota chistosa, el se esforzaba a hacer la platica, ellos dos hacían una bonita pareja.
León un día me contó que la timidez que padecía Ana se debía a que su papa la golpeaba cuando este tomaba, sin ninguna razón o justificación y León imaginaba que por eso era su comportamiento antisocial, “Ayax, créeme que si lo veo a solas lo enfrentare, Ana no se merece eso.” Dijo.
-Estoy de acuerdo contigo- recalque.
Una tarde de junio después de comer afuera de la escuela, León me dijo que no quería entrar a las siguientes clases y me propuso jugar una reta de billar. Como tampoco tenia gran interés por entrar decidimos irnos a la colonia a jugar.
Gane el primer juego, mientras tomábamos una cerveza y fumaba un cigarro, León no dijo ni una sola palabra después y me gano e las tres partidas siguientes.
-¿y ahora por que tan serio?- le pregunte.
-hoy no quería perder- me dijo sonriendo con una cara de satisfecho y le daba el ultimo trago a la cerveza.
Salimos del billar y el se fue a su casa, yo decidí pasar a una tienda de discos a buscar un disco de Sonic Youth, no lo volví a ver jamás.
León se mato esa noche en su casa, se encerró en su coche, metió una manguera al escape introduciéndola por la ventana, selló la ventana con cinta canela, encendió la radio y puso en marcha el motor.
Cuando sus padres llegaron de una fiesta, León ya estaba muerto, no dejo ninguna nota ni dio alguna razón para hacer eso, simplemente lo hizo.
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