viernes, 9 de octubre de 2009

Mil Caminos Capitulo 4

CAPITULO 4

Las cosas en la universidad marchaban muy bien, regresamos de unas vacaciones de verano, hacia ya un año que León no estaba con nosotros, ana y yo éramos novios.

Una noche me visito Ana y nos vimos en casa de Cristina, me comento que no se sentía bien, los problemas con su padre iban aumentando y el se ponía cada vez mas violento y ella se sentía rara, sentía que perdía el control al igual que su padre, así que decidió internarse en una granja alejada de la ciudad y sin grandes distractores. Le dije que si esa era su decisión la respetaba, y la apoyaría en todo.

Los días pasaron y Ana se había internado, Cristina decidió acompañarla pues se había terminado la escuela y no encontraba trabajo, en la universidad por mi parte tenia mucho trabajo, el tiempo solo me permitía visitar a ana cada 15 días, pues el lugar al que ella se había recurrido estaba a unas 5 horas del lugar donde vivía.

Cuando iba a visitarla los doctores me decían que ella se estaba recuperando, al parecer tenia un problema psicológico muy agudo, pues el maltrato de su padre, el suicidio de su madre y el de su ex novio habían contribuido al desarrollo de síntomas de histeria en su personalidad. Cristina había encontrado trabajo en ese lugar, así que ella cuidaba personalmente de Ana, dormían en una chocita pequeña, la granja estaba entre un bosque y debajo de una pradera llena de pasto, a Ana le gustaba caminar por esta pradera, y me contaba historias de ella, de un misterioso agujero que se tragaba a las personas, las cuales nunca eran encontradas. Cristina nos entonaba canciones con su guitarra, era la única forma de distracción en ese lugar, Ana siempre pedía A Day in the Life, lo cual la ponía muy triste.

Pasaron 2 años y ana seguía en ese lugar, sin embargo el amor hacia ella era cada vez mas grande, en la ciudad había rentado una pequeña casa, que estaba equipando para la llegada de Ana, pues sus doctores me comentaban que día con día ella daba grandes avances en su estado anímico y mental, cristina me lo confirmaba.

-Ya no le dan los ataques de pánico, ella es muy relajada- me dijo Cristina.

A Ana le comencé a platicar el como estaba quedando la pequeña casa que rentaba, le lleve algunas fotografías que la casera me presto, Ana estaba totalmente emocionada, al igual que yo, esa noche festejamos con vino y algunos cigarrillos, llevé un Pay de queso y la noche amenizada con cristina, era demasiado amena, ala mañana siguiente Ana seguía dormida, me despedí con un beso en la frente y la cubrí con las sabanas, pues tenia que estar en la escuela para presentar un examen ala una de la tarde.

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